Vamos creciendo, cambiando de forma, nos abordan algunas debilidades que deben ser corregidas, no siempre escogemos la mejor solución, pero a pesar de todo seguimos adelante, intentando mantenernos erguidos, correctos de modo que no honremos a las paredes, ni a las puertas ni a las ventanas, sino al espacio vació que esta allí dentro, el espacio en el que adoramos y veneramos aquello que no es querido e importante. Si, somos una catedral, sin mingona duda.
El Zahir
martes, 30 de junio de 2015
sábado, 30 de mayo de 2015
Todos sabemos amar, pues hemos nacido con ese don. Algunas personas lo practican naturalmente bien, pero la mayoría tiene que reaprender, recordar como se ama y todos sin excepción, tenemos que quemarnos en la hoguera de nuestra emociones pasadas, revivir alegrías y dolores, malos momentos y recuperación, hasta conseguir ver el hilo conductor que hay detrás de cada nuevo encuentro, si hay un hilo. Y entonces, los cuerpos aprenden a hablar el lenguaje del alma.
Once Minuto
Once Minuto
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